El racismo de Chichi Siles no es una opinión, es un mecanismo de exclusión

Se puede tener muchas opiniones sobre Nilton Condori, criticar su cabildo o su indecisa línea política. Pero lo que dijo Chichi Siles no es una crítica política. Es racismo puro y duro. Y eso no es para nada aceptable.

“Vaya a pastear vacas y ovejas”. No es un insulto al campo. Pastear ovejas es un trabajo digno como cualquier otro. El problema no es lo que dijo, es para qué lo dijo. Chichi Siles usó el campo y lo rural como sinónimo de inferioridad. Le dijo a Condori, en otras palabras “este no es lugar para un campesino, vuelve a lo tuyo”.

Ese es el punto clave. Cada vez que un indígena llega a un espacio de poder, le recuerdan que “no está en su sitio”. Y la horrible forma de recordárselo es siempre la misma, burlarse de su origen, de su forma de hablar, de su color de piel, de su manera de pensar. El mecanismo no cambia, puede venir de Chichi Siles, de un analista de derecha, de un progresista o de muchos otros que últimamente han normalizado la discriminación como una forma de opinión.

Por eso no sirve defender al senador Condori. El problema no es él. El problema es que cada vez que un indígena ocupa un lugar de decisión, hay alguien esperando para recordarle que “no es su lugar”, esto entre políticos e incluso otros personajes de los medios. Y mientras no enfrentemos esto como un mecanismo de exclusión, seguiremos discutiendo si fulanito o menganito merecían ese insulto, en lugar de preguntarnos por qué seguimos tolerando y normalizando que se mida a determinados sectores con distintas varas.

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