El gobierno de Rodrigo Paz inició esta semana con dos noticias en una conferencia de prensa que, vistas con mayor detenimiento, son más show que otra cosa. Por un lado, el ahora famoso Decreto Supremo 5600, que supuestamente entierra para siempre las contrataciones directas y destapa el ahora denominado “Estado cloaca” de los últimos 20 años (Es interesante ver cómo el gobierno siempre usa sobrenombres tan dramáticos para atacar algo o alguien). Por el otro, la liberación del uso de tarjetas de crédito y débito para compras en el exterior, con un increíble y generoso tope de 500 dólares mensuales para las de débito.
Pero vamos por partes… en la primera, la consigna es clara, durante 20 años, el Estado boliviano fue un nido de corrupción donde las contrataciones directas se entregaban al amigo, al pariente o al militante del partido. Por este motivo se volaron 161 decretos de un solo plumazo, 96 millones de dólares mal habidos, hospitales que no abren nunca y museos que no sirven. Hasta este momento todo suena bonito, sobre todo cuando lo dice el ministro Lupo y su ayuda memoria. El mismo Lupo que, entre otros datos de color, pasó años trabajando para el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que paradójicamente son aquellos organismos que durante décadas nos vendieron recetas de ajuste a medida mientras nos endeudaban como si no hubiera un mañana.
Pero aquí hay un pequeñísimo detalle, que parece que al gobierno se le escapa, o quien sabe tal vez le conviene omitir. Cuando hablan de “los últimos 20 años”, meten en la misma bolsa a Evo Morales, a Jeanine Áñez y a Luis Arce Catacora. Y ahí me parece que es donde nace la magia de la comunicación y sus interesantes formas para posicionar discursos. Porque Evo gobernó solo 14 años, luego vino el brevísimo interinato de 1 año de Áñez (que en su momento parecía nunca terminar), y después gobernó Arce, durante 5 insufribles años. El mismo Arce que fue Ministro de Economía de Evo, el elegido, el economista laureado, el mismo que hoy reside en uno de nuestras más emblemáticas edificaciones, la cárcel de San Pedro, es señalado por este gobierno como parte de esa cloaca que hay que destapar.
Es decir, las cuentas no salen. Si el “Estado cloaca” tiene 20 años, y nuestro ahora presidente, así como muchos otros que ahora son parte del gobierno, ya tenían una vida políticamente activa ¿cómo es que recién ahora se da cuenta? ¿Dónde estaban Paz y Lupo cuando Arce firmaba contratos directos? ¿Acaso Rodrigo Paz no era Senador? ¿Dónde estaban cuando el famoso hospital de Bs 701 millones se retrasaba sin control? ¿No fiscalizaban?
La respuesta me parece simple: no creo que se trate de limpiar nada, se trata de ensuciar al adversario más peligroso, en este caso el evismo, usar el cadáver político de Arce Catacora como un palo para golpear al enemigo. Porque al final, el verdadero objetivo dudo mucho que sea la transparencia, simás bien no es la anulación total del enemigo político.
Por otro lado, el ministro Espinoza sale bastante contento a anunciar que liberarán el uso de tarjetas para compras en el exterior. Qué buenitos, los millones de usuarios podrán volver a comprar en Amazon o pagar sus suscripciones. Pero ojo, aquí hay condiciones. Las tarjetas de débito apenas garantizan 500 dólares mensuales. Si quieres más, dependerá del banco. Es decir, lo mismo que antes, pero un poquito más light. Entonces, si seguimos teniendo un techo ¿Dónde está la supuesta “liberación”? al final seguimos en manos de los bancos, que podrían cambiar su decisión cuando les dé la gana.
Y las de crédito serán irrestrictas, por lo menos eso en teoría, porque en la práctica estarán atadas a la disponibilidad de dólares que los bancos tengan en sus arcas, creo que para este punto todos sabemos que los bancos jamas pierden. Porque nadie explica de dónde van a salir los dólares para sostener esta buena noticia, el gobierno se limita a decir que el tipo de cambio será el “referencial” del BCB. No se si este punto queda claro, ya que lo veo alarmante, el tipo de cambio no es el oficial, es el “referencial”, que si no me equivoco estaba a 9,15. Las cuentas son claras, por cada dólar que gastes en el exterior, te costará 2,19 bolivianos extra, por lo que queda claro que esto no es una liberación es un peaje, es un impuesto invisible del 30%. Para colmo lo presentan como si eso resolviera algo de la terrible situación que heredaron de Arce y que, dicho sea de paso, sistemáticamente profundizaron.
Pero los medios, que siempre evitan hacer preguntas incómodas en las conferencias, no preguntan si realmente hay dólares, ¿por qué solo 500? ¿Por qué no liberar todo? Considero que decir “normalidad” es un cuento, cuando en la realidad sabemos que no es tan fácil conseguir dólares a buen cambio.
Me parece que las respuestas a estas simples preguntas son altamente políticas, aquí el punto clave es darle a la gente un buen titular, una noticia, un dulce mediático que oculte los otros temas incómodos. Porque mientras todos estén felices comprando por AliExpress, Amazon o eBay, nadie hablará de la gasolina basura, o quién del gobierno la compro, nadie hablará de la falta de empleo con salarios que se achican mientras otros sacan 22.000 Bs. al mes sin posibilidad a reducción, o de los billetes serie B que todos detestan y nadie quiere aceptar. El show está bien armado: un ministro destapa cloacas, el otro habilita tarjetas e incluso alguien por ahí salio a cortar tipoys, que aunque no sea de su grupo, supongo que también les sirve para oscurecer más el humo.
No me malentiendan, no me opongo a que se investigue, ni a que se terminen las contrataciones directas, que seguro es corrupción de la más dura, ni a que la gente pueda usar sus tarjetas sin restricciones. Lo que me molesta es la hipocresía. No se puede hablar de 20 años de corrupción cuando 1 año fue de su amiga, y otros 5 lo protagonizó el mismo tipo que sospechosamente logró sacar a Evo de la competencia. No se puede hablar de lucha contra la corrupción cuando lo que se hace es armar todo para que las cosas fluyan hacia el lado que les conviene.
Aquí engrana matemáticamente hablar de Revilla, que es el candidato de Rodrigo Paz para la gobernación de La Paz. El mismo que según una auditoría del IDIF, tiene un sobreprecio general de 47.8 millones de bolivianos en sus contratos. Y que con su 13% de votación en las últimas elecciones subnacionales, pretende gobernar según la voluntad del gobierno, a través de quién parece ser su mejor operador, el Tribunal Electoral. Pero entonces, ¿De qué estado cloaca habla? Porque parece que la cloaca solo puede ser de los otros, ocultando bajo la alfombra la basura de quienes le puedan ser útiles. Así que… creo que es importante cuestionar si lo que estamos viendo es justicia o es venganza, ya que el propio Rodrigo Paz afirmó el lunes, con cara de pocos amigos, que esto no era una venganza “No venimos a perseguir”, dijo, Pero ¿No les parece que algo no cuadra?… ¿por qué insistir en posicionar el discurso de los supuestos 20 años? Tendremos que asumir que dice la verdad, que no es una venganza, puede que sea solo una gran coincidencia. Pero por lo que sé de política, nada puede ser coincidencia, todo en política está fríamente calculado, y por otro lado, hace un buen rato que la justicia es una pantomima de lo que debería ser.