Con toda la cobertura que se ha dado al tema de la captura de Marset estos días, casi se ha dejado pasar por algo una decisión asumida por el nuevo presidente de Chile, José Antonio Kast, que ordenó levantar muros en nuestra frontera. Muros que dividen pueblos, que general e históricamente se construyen para marcar un grado de superioridad. Pero lo que más llama la atención, es la respuesta del canciller que casi con un encogimiento de hombros disfraza una tensa situación con diplomacia.
Aramayo dice, “Ellos entienden que esa es una forma de controlar sus fronteras”, pero no es lo mismo pintar una casa que levantar un muro en una frontera, poniéndole sal a una herida abierta desde 1879. Chile nos arrebató el mar, nos enclaustró y ahora construye murallas. Nosotros respondemos justificando el accionar con “buena fe”.
La pregunta es ¿Qué entiende el canciller por buena fe? ¿Es buena fe construir barreras contra un pueblo al que ya se le levantaron todas las barreras que se pueden? ¿Es buena fe cercar a Bolivia que ya cercada sin salida al océano?
Nuestros expresidentes dijeron cosas sensatas. Veltzé recordó el Tratado de 1904. Evo vinculó estos muros con la tradición racista chilena. Hasta Doria Medina advirtió sobre el pasado de aislamiento. Pero el canciller optó por ser comprensivo y casi suplicante.
“Hay que dejar el beneficio de la duda”, dijo, pero ¿A un gobierno que empieza su gestión construyendo muros contra Bolivia? ¿A un presidente que hizo campaña con el odio al migrante y materializa ese odio en murallas?
La política exterior debe tratarse siempre con pinzas, pero la prudencia no es igual a la sumisión. Cuando el canciller justifica las decisiones chilenas como parte de su “soberanía”, olvida que también es soberano que Bolivia pueda exigir respeto.
Estos muros serán símbolos que refuerzan la idea de que Bolivia es un problema para Chile, una amenaza. ¿Qué pasaría si Bolivia ejerciera su soberanía de manera similar? ¿Si restringiera el tránsito de mercancías que garantiza el Tratado de 1904? ¿La Cancillería Chilena sería igual de diplomática? o elevaría el tono. Creo que alguien olvida que la soberanía también se ejerce.
Pareciera que para nuestro canciller la historia no existiera, como si el enclaustramiento no doliera. Cuando el muro esté levantado, cuando los migrantes bolivianos sean devueltos en la frontera, vendrá algún canciller a decir que eso no interrumpe el diálogo, pero debemos recordar en que actúan de buena fe.